La verdad es que estaba con ganas
de cruzarme con alguna peli que me deje con miedito para que maquine la cabeza
por la noche, pero tampoco quería una peli larga, ni muy compleja que me haga
razonar tanto. Aprovechando este contexto mental-pachorriento me senté a ver la
tercera parte de Hostel. Según el sentido común, generalmente cuando una saga
de películas de terror se prolonga en muchas secuelas, desde la tercera parte
en adelante empiezan a mandar fruta, y para cumplir con dicha “ley”, esta
secuela la cumplió.
En primera instancia, creo el
señor director Spiegel, está completamente obsesionado con sorprender en todas
las escenas, a fin de lograr que uno, como ingenuo y capo que se cree, suponga cómo
se va a desenvolver determinada escena y al final es todo lo contrario, en este
sentido, creo que esto es lo que más zafo de la película, porque muchos otros
aspectos dejaron mucho que desear.
Para
contextualizar un poquito con esa nueva secuela, los juegos macabros de matar
gente cambiaron conceptualmente, ahora los hombres ricachones de la “Caza de elite”, se encuentran detrás de
un escenario con una computadora muy top, en donde apuestan a cómo va a ser la
muerte de la pobre víctima que aparece en el escenario. Hasta acá podríamos
decir que no hay nada que reprochar.
Bueno comentando un poco la
historia, la peli trata de un grupo de flacos de los cuales uno de ellos se va
a casar, y los amigos lo llevan a Las Vegas para pasarla bomba y demás, una
especie de Hangover, pero de terror. A continuación, los chabones conocen unas
flacas que los llevan a un boliche medio clandestino, en donde se ponen en
pedo, les bailan minas en bolas y todo lo que se supone que pasa en “La ciudad del pecado”, de esta forma, los
muchachos enfiestados empiezan a caer de a poco en manos de la organización
macabra.
Personalmente, la escencia de
Hostel se perdió en un 99.9%. Primero, si el horror no sucede en Europa, arrancamos
mal. Segundo, no sé si pagar el viaje a Las Vegas para filmar la peli les
disminuyó el presupuesto, no sé, pero lo cierto, es que los efectos son muy
malos, en especial al final, además de los actores… no trasmitían terror ni a
un nene de 5 años, en otras palabras, ningún grito aterrorizante, cero
expresiones de pánico, nada. Tercero, frases muy inoportunas tales como “i see
dead people” o la aparición en escena de una especie de Na’vi de Avatar, la
verdad es que si se hubieran esforzado en cambiar o repensar esas cosas,
hubiera evitado que me salga una risa en el medio de una escena que tendría que
generar suspenso o nerviosismo. Cuarto y último, el gore papá, ¡el gore!, si
hay algo que caracteriza a las primeras dos peliculas, son las escenas
sangrientas donde abunda las tripas y los mocos. Aclaro, no considero que una
película de terror buena deba tener pura sangre y nada de historia, solamente
digo que si se trata de Hostel, se tenía que caracterizar por la sangre y todas
esas cosas asquerositas, que causan morbo.
En fin, si vas a ver la peli,
elimina por completo toda ilusión de que te vas a encontrar con una película
genial como de las anteriores. Definitivamente Spiegel, no es Eli Roth, y
parece ser que está muy lejos de serlo. Incluso, si el final hubiera sido un
poquito más pensado, capaz que te dejaría satisfecho, pero, por lo menos a mí,
ni eso. Concluyendo, si querés cagarte de miedo, mirate un clásico de terror y
la vas a pasar mejor, o en su defecto una porno clase B, que te aseguro que hay
más de una, que de lo mala, te llega a dar miedo.